Ser responsable es rentable
La Vanguardia, 17/02/12
Aún en los tiempos que corren, la responsabilidad social se mantiene firme en aquellas empresas que están constatando los beneficios que les reporta en aspectos importantes para su competitividad.
Para ellas, la RSE va más allá de dos de sus elementos básicos: la acción social y una política de gestión de riesgos asociados a su impacto en la sociedad. Son empresas que abordan la RSE con una visión a largo plazo que pretende impregnar su forma de ser y de hacer.
Estas organizaciones constatan que la RSE les ayuda a mejorar su reputación y el nivel de reconocimiento y aprecio por parte de sus principales grupos de interés. Este extremo es determinante para superar la crisis económica actual, una de cuyas consecuencias ha sido la pérdida generalizada de confianza en las empresas y en las instituciones. Asimismo, la RSE refuerza significativamente el nivel de implicación de los empleados y fortalece la capacidad de la compañía para atraer y retener talento, aspectos decisivos de las políticas de RRHH en épocas de incertidumbre como la presente.
Por último, la RSE es una aliada de las empresas en el desarrollo de sus competencias estratégicas. Les ayuda a aumentar su eficiencia, especialmente cuando consiguen ahorros energéticos, o de cualquier otro tipo, derivados de sus planes contra el cambio climático. También consideran a la RSE como una catalizadora de la innovación, ya sea porque hace evolucionar su forma de actuar y su propio modelo de negocio o bien porque impulsa el desarrollo de productos o mercados que responden a los nuevos planteamientos sociales y medioambientalesde los consumidores y de la sociedad en general.
No es fácil poder concretar en qué medida la apuesta que estas empresas están haciendo por la RSE las hace más competitivas. Pero, tal como se afirmó repetidamente en la Jornada Anual del Instituto de Innovación Social celebrada ayer en ESADE, un número creciente de líderes empresariales consideran a la RSE como una inversión y no como un coste, puesto que la aprovechan para diferenciarse y para crecer. Creen que están desarrollando el tipo de empresa que más se ajusta a lo que serán las demandas futuras de sus diferentes grupos de interés, desde los accionistas a los consumidores. Saben que ésta será la empresa que triunfará en el siglo XXI.
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